El Origen de nuestra miel
Cada frasco de miel Selva Maya es el resultado de un territorio vivo: la Selva Maya y la Reserva de Calakmul, donde la naturaleza y la cultura maya se encuentran en perfecta armonía.
Selva Maya
La Selva Maya es uno de los pulmones más importantes de Mesoamérica. Abarca más de 4 millones de hectáreas en México, Guatemala y Belice, siendo el segundo bloque de selva tropical más grande de América después del Amazonas.
Nuestras abejas recolectan néctar de una diversidad de flores silvestres, lo que otorga a nuestra miel propiedades únicas. La conservación de esta selva es vital para la producción apícola sostenible y para la regulación climática de toda la región.
Calakmul
Patrimonio mixto de la humanidad (cultural y natural), Calakmul es el corazón de nuestra producción. Esta reserva de la biosfera alberga una de las concentraciones más importantes de sitios arqueológicos mayas, así como una biodiversidad excepcional.
Aquí se ubican los apiarios comunitarios, donde las familias mayas practican la apicultura tradicional. La combinación de clima, vegetación y conocimiento ancestral hace que nuestras mieles sean reconocidas por su calidad excepcional.
Un santuario de vida
La Selva Maya alberga una riqueza natural incomparable que debemos proteger.
Flora diversa
Más de 1,500 especies de plantas, incluyendo ceibas sagradas, caobas, ramón, chicozapote y orquídeas.
Fauna emblemática
Jaguares, tapires, monos araña, ocelotes, tucanes y más de 400 especies de aves.
Cuerpos de agua
Cenotes, ríos subterráneos y humedales que sostienen la vida en la selva.
Abejas nativas
Más de 20 especies de abejas sin aguijón (meliponas) que producen miel única.
Ecosistemas variados
Selva mediana, selva baja, manglares, petenes y vegetación acuática.
Historia milenaria
Zonas arqueológicas que narran la grandeza de la civilización maya.